El color natural de los dientes puede cambiar en función de muchos factores, como las características genéticas, la edad, los hábitos alimentarios y las rutinas de cuidado bucal. Las bebidas oscuras, como el café y el té, se adhieren al esmalte dental y provocan decoloración con el tiempo. Este es el efecto de unos componentes coloreados llamados cromógenos que provocan manchas.