Las llagas bucales que no cicatrizan en mucho tiempo, las manchas blancas o rojas, la sensación de tirantez en la lengua o la mejilla, la dificultad para tragar y el sangrado inexplicable son algunas de las primeras señales de alerta. Además, el dolor persistente en la boca, la restricción del movimiento mandibular y la dificultad para hablar también deben evaluarse cuidadosamente. Si bien estos síntomas no siempre indican cáncer, siempre requieren consulta con un experto.