La erosión del esmalte puede no presentar síntomas fácilmente perceptibles en sus etapas iniciales. A medida que el proceso progresa, la superficie de los dientes puede volverse más lisa o brillante, pueden producirse cambios en su forma y aplanamiento de las superficies de masticación. Dado que el tejido dentinario subyacente se hace más visible a medida que el esmalte se adelgaza, los dientes también pueden adquirir un tono amarillento. La sensibilidad a alimentos y bebidas calientes, frías, dulces o ácidas también se encuentra entre los posibles síntomas.