El tratamiento del bruxismo difiere según el origen del problema. Como primera medida, es muy importante reducir el estrés. Los ejercicios de relajación, la meditación, el apoyo psicológico y las actividades relajantes antes de dormir pueden ayudar en este sentido. Los dentistas pueden recomendar placas nocturnas (férulas) para proteger los dientes. Al evitar el contacto directo con los dientes, estos alineadores previenen el desgaste dental y reducen la presión sobre los músculos de la mandíbula.
También pueden ser necesarios tratamientos de ortodoncia si existen problemas de mordida subyacentes. Mejorar la calidad del sueño y tratar los trastornos que lo acompañan, como la apnea del sueño, también forman parte del tratamiento. En algunos casos, puede ser preferible relajar los músculos de la mandíbula con fisioterapia e inyecciones de botox.