Diversos factores pueden contribuir a la formación de fisuras en los dientes. Masticar alimentos duros, hielo, lesiones deportivas e impactos repentinos pueden provocar fisuras. Además, apretar y rechinar los dientes durante la noche ejerce una presión constante sobre ellos, lo que con el tiempo puede causar microfisuras.
Con la edad, la resistencia natural de los dientes puede disminuir, aumentando el riesgo de que se formen grietas.