Uno de los errores más comunes que se cometen al intentar tratar las llagas bucales en casa es aplicar sal directamente sobre la herida. Aunque este método es común entre el público en general, aplicar sal sobre una herida abierta irrita aún más los tejidos y puede prolongar el tiempo de curación. Del mismo modo, las sustancias ácidas como el vinagre o el limón quemarán más la herida y causarán daños. Además, el uso de brebajes de hierbas de oídas, prácticas antihigiénicas o medicamentos recomendados a otras personas puede provocar infecciones graves.
Otro error es cepillarse la boca con demasiada frecuencia o presionar directamente sobre la herida. Este tipo de comportamiento retrasa la cicatrización y aumenta el dolor. Además, si se evitan los alimentos picantes, ácidos y muy calientes mientras persiste la herida bucal, el crecimiento de la lesión existente se hace inevitable.